Sants-Montjuïc

DIÁLOGO LÍMITES DE LA (NO)REALIDAD

Mercat de les Flors – 23 de Febrero

La no realidad cambiará nuestros hábitos de consumo en un futuro próximo

La realidad virtual comienza a forma parte de nuestro imaginario, no solo como una proyección deturista de la ciencia ficción, sino como una realidad palpable con un mercado detrás que alcanzará los 30.000 millones de dólares en 2020. ¿Pero hasta qué punto la conocida como no realidad forma parte de nuestro día a día? ¿Qué perspectivas nos ofrece de cara al futuro?

Mobile Week Barcelona quiso trasladar estas preguntas a una mesa conformada por Joan Maria Morros Cuadras, jefe de los informativos de RAC1; Marisol López, directora de la área de cultura digital en ICEC; Eva Domínguez, CEO en Minushu; Ricard Faura, jefe de Servicio de Inclusión y Capacitación Digital en la Generalitat de Catalunya; Fernando Drummond, co-fundador y director interactivo en Antiloop.io; y Francesc Aleu, artista visual.

Pero, ¿de qué hablamos cuando mencionamos el concepto de no realidad? De hecho, “hablamos de una realidad tangible”, como aseguraba Marisol López, y que además, “cambiará muchos de nuestros hábitos de consumo”. En estos momentos ya nos rodea, como recuerda Eva Domínguez; de hecho “ya “existen muchas aplicaciones profesionales que ya aplican la realidad mixta, que no te aísla absolutamente del entorno y que muestran tener un gran potencial”.

En cuanto al futuro, todo apunta a que la realidad mixta y la realidad virtual convivirán con la realidad que conocemos, hasta el punto que las fronteras pueden volverse abstractas. “El desarrollo tecnológico marcará el ritmo de crecimiento de esta no realidad, que puede llegar a ser tan potente como para hacernos confundir el mundo en el que estamos”, avanzaba Fernando Drumond. Un crecimiento que apunta hacia el estímulo de los sentidos, más allá de la vista y el oído, ofreciéndonos un mundo donde no perderemos el tacto ni las sensaciones. “Habrá ropa y guantes que nos permitirá interactuar físicamente con alguien que esté en Singapur”, preveía Marisol López.

Este nuevo mundo de realidad virtual presentará, a su vez, nuevos retos, como por ejemplo el acceso. “Estamos creando mundos para otros y el punto crítico llegarà cuando podamos vivir plenamente y ganar dinero en estos mundos con nuestros avatares. ¿Quién dominará entonces el acceso a estos mundos? Será clave garantizar un acceso universal y evitar el monopolio por parte de las empresas”, argumentaba el artista visual, Franc Aleu.

Se alineó con esta reflexión Ricard Faura, quien considera que estamos “ante un dilema ético suspendido hasta que llegue la revolución que tendrá lugar cuando el ciudadano conozca el potencial de estos mundos y descubra que su capacidad para decidir hacia dónde va es limitada”. Todo esto, lo que sí sabemos seguro, en palabras de Eva Domínguez, es que la no realidad ofrecerá a las personas “narrativas en primera persona capaces de provocar reacciones emocionales, tanto si somos conscientes o no de su veracidad”.

CREACIÓN

#PLUG
Random Happiness

Museu Nacional d’Art de Catalunya

Los límites entre nuestra realidad física y digital se difuminan, pero ¿cómo afecta esto a nuestro sistema de valores y a nuestras prioridades? A través de internet hemos creado un sistema social y relacional paralelo, que replica las emociones y los pensamientos hasta el punto que muchas veces dependemos de ella para relacionarnos y poner en valor las cosas.

Con #PLUG, el dúo artístico Random Happiness mostró en tiempo real la vida que tiene un hashtag en Twitter para plantearnos cuestiones como qué influencia tienen las redes para determinar qué es importante. Por ejemplo, la duración de los mensajes de pésame y recuerdo por la muerte de alguien, la vida del mismo hashtag, puede llegar a ser determinante para decidir si la persona ha sido importante para nuestra sociedad.

La obra también provocó en el espectador reflexiones sobre el uso que se da a máquinas pensadas para ser útiles: llamar por teléfono, mejorar la productividad en el trabajo, gestionar ocio, etcétera. Todo se puede hacer desde un smartphone, ¿pero utilizamos todo su potencial? ¿cambiamos nuestra manera de vivir y consumir o acaba siendo un simple elemento de distracción de nuestras obligaciones y responsabilidades?

SANTS-MONTJUÏC

Miércoles 22 Febrero

Con siete barrios, el distrito de Sants-Montjuïch es el más extenso de Barcelona y uno de los núcleos creativos y artísticos de la ciudad. Entre sus calles encontramos espacios musicales, teatrales y arquitectónicos de referencia en toda Europa. La ruta organizada durante Mobile Week Barcelona descubrió cuatro de los espacios más emblemáticos, no solo de la zona, sino de toda Barcelona.

La Sala Apolo se ha convertido en un espacio imprescindible para todos los fans de la música, acogiendo tanto conciertos de artistas emergentes como consolidados. Además de la sala de conciertos, como entidad promotora, es uno de los organizadores del festival Primavera Sound, y también, en el ámbito que nos ocupa, del Primavera Pro Startup, iniciativa para impulsar proyectos empresariales culturales e innovadores. Los asistentes conocimos de primera mano a uno de los participantes en la última edición, la startup Splyce, que investiga las relaciones entre tecnología y música, acercando el mundo de los DJs a todo tipo de público.

El guionista Oriol Jara fue nuestro anfitrión en la Sala Hiroshima, un espacio dedicado a las artes contemporáneas, donde conviven la dramaturgia, la música en vivo, la tecnología escenográfica y el pensamiento. El equipamiento ya es una referencia para los artistas emergentes más transgresores de la ciudad.

Y de los espacios más vanguardistas a la Barcelona de la Exposición Internacional de 1929. El Museu Nacional d’Art de Catalunya dio sentido a la construcción del Palau Nacional de Montjuïc, proyecto para la ocasión, y desde entonces reúne muestras de arte medieval, románico y moderno que atrae la atención tanto del público general como de especialistas internacionales.

Ivan Blasi, arquitecto y coordinador del premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe, nos acompañó, durante la última parada, a la fundación del famoso arquitecto, creada con el objetivo de reconstruir el Pabellón Alemán de la Expo del 29. Con el paso de los años, el espacio superó el motivo fundacional para convertirse en un centro de conocimiento sobre la arquitectura contemporánea y los nuevos modelos urbanos.